Don Justo al ser un hombre luchador, trabajador, e incansable y con visión; emprendió su actividad comercial, decide abrir una abarrotería; el almacén “La Florida”.
Con empeño y dedicación, se dedicó a su negocio siendo uno de los primeros comerciantes en adquirir camiones para transportar la mercadería, así también estuvo entre los pioneros en la importación de artículos como uvas, manzanas, leche en polvo, aceitunas, parafina y vinos; los cuales traía de Estados Unidos y Europa poniéndolos a disposición de los quezaltecos montando un sistema de distribución que atendía las plazas de Mazatenango, Retalhuleu, La Dicha, Nuevo San Carlos y otros lugares en el occidente, surtiendo de abarrotes a los consumidores.
Construida bajo los cánones arquitectónicos de la época colonial que predominaban en el siglo 19; podemos observar el clásico patio central alrededor del cual encontramos un corredor y contiguo a éste, las habitaciones; en el centro del patio, una pileta, la cual da un toque de armonía. En la construcción predomina el adobe, piedra, ladrillo y madera ciprés. Vemos entonces marcos de puerta de piedra tallada, paredes gruesas, preciosas pilastras de madera con base de piedra, así como las puertas y cielo elaboradas en madera de ciprés, todo esto finamente trabajado y logrado por los talentosos y muy hábiles artesanos de aquella época.
Cada una de las habitaciones del Hotel Casa Morasan, se encuetran delicadamente adaptadas para un descanso cómodo y bajo estrictos estándares de limpieza,  pensando en tu conveniencia y comodidad.